viernes, 24 de octubre de 2014

IV. RECUENTOS PARA DEMIÀN.

CAPÌTULO 1


EL ELEFANTE ENCADENADO


—No puedo –le dije— ¡NO PUEDO!
—¿Seguro? –me preguntó el gordo.
—Sí, nada me gustaría más que poder sentarme frente a ella y decirle lo que siento... pero sé que no puedo.
El gordo se sentó a lo Buda en esos horribles sillones azules de consultorio, se sonrió, me miró a los ojos y bajando la voz (cosa que hacía cada vez que quería ser escuchado atentamente), me dijo:
—¿Me permites que te cuente algo?
Y mi silencio fue suficiente respuesta.
Jorge empezó a contar:

Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me ll amaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de peso, tamaño y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo. 

Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.

El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces?
¿Por qué no huye?

Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiabaen la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a alguna tía por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado—

Hice entonces la pregunta obvia:
—Si está amaestrado ¿por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. 

Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta. 

Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrarla respuesta: el elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño

Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. 

Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo.

La estaca era ciertamente muy fuerte para él.

Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente  e volvió a probar, y también al otro y al que le seguía... 

Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. 

Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no escapa porque cree –pobre— que NO PUEDE.

Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer.

Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro.
Jamás... jamás... intentó poner a prueba su fuerza otra vez...

—Y así es, Demián. Todos somos un poco como ese elefante del circo: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. 

Vivimos creyendo que un montón de cosas “no podemos” simplemente porque alguna vez, antes, cuando éramos chiquitos, alguna vez, probamos y no pudimos...

Hicimos, entonces, lo del elefante: grabamos en nuestro recuerdo: NO PUEDO... NO PUEDO Y NUNCA PODRÉ.

Hemos crecido portando ese mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y nunca más lo volvimos a intentar. 

Cuando mucho, de vez en cuando sentimos los grilletes, hacemos sonar las cadenas o miramos de reojo la estaca y confirmamos el estigma: ¡NO PUEDO Y NUNCA PODRÉ!

Jorge hizo una larga pausa; luego se acercó, se sentó en el suelo frente a mí y siguió:
— Esto es lo que te pasa, Demián, vives condicionado por el recuerdo de que otro Demián, que ya no es, no pudo. 

Tu única manera de saber, es intentar de nuevo poniendo en el intento todo tu corazón...
...TODO TU CORAZON.


III. HABLEMOS DE... JORGE BUCAY



Jorge Bucay, médico y psicoterapeuta gestáltico nació en Buenos Aires en 1949, autor del best seller “Cartas para Claudia”, una verdadera introducción al campo de la filosofía gestáltica.


En “Recuentos para Demián” nos sumerge en una cuida da antología de cuentos clásicos, mordernos o populares, seleccionados y reescritos por el autor para extraerles todo su contenido terapéutico.


A este “re-contar” se agrega la didáctica guía de autor que con la excusa de la trama, nos lleva de la mano por el camino de saber más sobre nosotros mismos.


El Doctor Bucay trabaja en Buenos Aires repartiendo su tiempo entre su tarea docente, su tarea literaria y su tarea asistencial. La tarea de “ayudador profesional” como a él mismo le gusta definirse.


Un ayudador – dice el autor – es alguien que ha leído un poco más que unos pocos sobre algunos pocos temas... y ha decidido compartirlo.


A las puertas del cielo llegaron un día cinco viajeras.

- ¿Quiénes son ustedes? – les preguntó el guardián del cielo.

- Somos – contestó la primera – La religión...

- La juventud... – dijo la segunda

- La comprensión... – dijo la tercera.

- La inteligencia... – dio la siguiente.

- La sabiduría – dijo la última.

- Identifíquense!! – ordenó el cancerbero.

Y entonces...

La religión se arrodilló y oró.

La juventud se rió y cantó.

La comprensión se sentó y escuchó.

La inteligencia analizó y opinó.

Y la sabiduría... contó un cuento



(Tomado de una idea de Anthony de Mello, modificada por el autor)

II. OBJETIVO.

La lectura es la puerta a un mundo de aventuras y conocimiento, la llave es la disposición a practicarla.

Anònimo.

 

El principal objetivo es compartir con ustedes las enseñanzas y reflexiones que me han dejado ciertos libros, y tambièn acercarlos, de una manera virtual, a la lectura.

I. PRESENTACIÒN.


Un libro abierto es un cerebro que habla, cerrado un amigo que espera, olvidado un alma que perdona, destruido un corazón que llora.

Anònimo. 

 

Dentro del siguiente blog, se podrán compartir libros que han sido, de mi particular punto de vista, agradables, interesantes, importantes y divetidos, en este caso, preferí comenzar con mi libro favorito titulado "Recuentos para Demiàn" del autor Jorge Bucay, el cual me ha dejado grandes enseñanzas, las cuales quiero compartir con ustedes.

Espero sea de su agrado y puedan compartir de igual forma, comentarios o sugerencias sobre este libro u otros.